jueves, 23 de diciembre de 2021

Entrevista a Jose Antonio Martín Criado, Toño (Sebúlcor)

 
 
 
Jose Antonio, Toño, vive en Sebúlcor desde hace 60 años. Fue uno de los pioneros de las rutas a caballo y el turismo ecuestre en nuestra provincia. Hoy en día continúa recorriendo y disfrutando a caballo las dunas de los pinares y hoces del Duratón.
 

Gracias por atender nuestra propuesta para hacer esta entrevista.

¿Como fueron tus inicios en el mundo equino?

Aprovechando el interés de la Asociación de caballistas del nordeste de Segovia en hacerme una entrevista sobre mis experiencias en el mundo de los caballos, he vuelto acordarme de mi abuelo Mariano, un gran jinete por lo que me han contado de él. Cuántas veces miraba una foto suya vestido de militar saltando con un caballo, no sé dónde fue a parar la foto. La casa te tocaron unas tías y creo que la tiraron junto con otras cosas. El último caballo que tuvo fue un caballo enganchado, quiero recordar que un percherón cruzado con español, alazán calzado con una estrella en la cara, se llamaba Lucero. Lo usaban para ir a vender cacharros y hacer fideos por los pueblos. Hasta los 3 o 4 años, la semana que mi madre tenía que ir a recoger resina, porque mis padres eran resineros, me dejaban a vivir en casa de mis abuelos y siempre contaban las lloraderas qué cogía, porque solo quería estar montado en el caballo, estaba pendiente de cuando le sacaban ha beber agua al pilón del corral, para que me pasearán en él. Creo recordar qué caballo lo vendieron cuando yo tenía seis o siete años. Mis otros abuelos tenían un burro Zamorano para ir al pinar. Lo bien que lo pasaba cuando se estacaban los burros en los rastrojos y vamos los chicos a por ellos al atardecer, que carreras echábamos. Al final quedó mi abuelo solo con la resina y yo le llevaba la comida con el burro, que se sabía de memoria el camino donde mi abuelo tenía el ropero, comida con él y otra vez para casa, unas cuantas veces me tocó venir andando detrás de él porque le gustaba tirarme por las orejas. Le caía muy bien el el nombre de Picardías.

Tenía 19 años cuando conseguí mi primer caballo, se llamaba Chiquito. Lo conseguí mediante un trueque. Se lo cambie a mi gran amigo Julio a cambio de sacarle la basura de las fosas de una granja de conejos, menuda paliza, pero mereció la pena. Chiquito era un caballo Serrano, muy domado, con el que cogí todavía más afición a este mundo. Siempre he sido un amante de la naturaleza, y sobre todo, el entorno tan espectacular donde vivo, el Parque Natural de las Hoces del Río Duratón. Con Chiquito encontré el compañero perfecto para recorrer las muchas rutas que ofrece el Parque. Junto con el y otro amigo, un perro que de cachorro lo llevábamos sobre su grupa, pase una de las etapas más bonitas de mi vida. Cuando Chiquito murió, lo llevamos al pinar para que lo comieron los buitres. En 3 días el perro no aparecio por casa, fui a buscarle y le encontré junto al cadáver del caballo, hasta que no lo enterramos no volvió a casa.

Por aquel tiempo solía juntarme con mi amigo Julio, que tenía una yegua y también mucha aficción. Hizo unas cuadras para preparar caballos para salto, aprovechando la experiencia de un jinete que vino a vivir al pueblo. Se llama Francisco Martín "Curro", su madre tenía una tienda de hípica en Torrecaballeros. De lo último que se de él, es que todavía sigue entrenando caballos de salto. De Curro aprendimos mucho, sobre todo cómo desbrabar potros.

¿Como fue tu experiencia con la rutas a caballo?

Cuando Curro se fue, a Julio se le ocurrió coger un lote de caballos, unos domados y otros cerriles para hacer rutas guiadas por el Parque Natural. A mi, me encantó poder ayudarle, y siempre hacía lo posible por acompañarle, además Julio me regaló un caballo, un potro cerril que recogimos de la sierra. Mis conocimientos del medio y los relatos de las historias sobre todo del convento de Nuestra Señora de los Ángeles de la Hoz te daban a las rutas un valor añadido.

Además de las rutas típicas que se hacían, que que duraban unas 3 horas, Julio también se especializó en organizar rutas de día completo y de dos o tres días, algunas veces con clientes extranjeros. De estas rutas aprendí sobre todo, las posibilidades que tienen los caballos cómo vehículos de aventura. También aprendí mucho de como Julio preparaba estas rutas, buscando itinerarios, lugares para la intendencia, recintos para los caballos y hoteles para los clientes. Estas rutas eran las que a mí más me gustaban, por eso, vez al año, junto con cuatro amigos, estuvimos durante unos años juntandonos para hacer las rutas con un poco más de aventura. La idea era esperar a que saliera la luna llena. Montábamos 4 o 5 horas por la noche, normalmente hasta el punto donde teníamos montado en campamento dónde dormiamos en sacos de dormir al lado de los caballos. Todavía me acuerdo lo bien que lo pasábamos sobre todo porque no tenía que ir mirando al reloj, ni teniendo un punto fijo dónde comer y sin ninguna prisa porque nadie nos esperaba. Tanto me encantó el mundo del turismo que decidí embarcarme en un proyecto de turismo rural y activo, tocando un poco toda la oferta alojamiento restauración y actividades. El alojamiento consistía en unas dependencias qué se asemejaban a unas cuadras, con puertas partidas y que daban a un patio de caballos.

¿En que consistía tu producto?

Ofrecia paquetes de actividades con alojamiento y también con comida, principalmente lechazo asado. Compré un carro y una yegua percherona para hacer rutas acompañadas de caballos y funcionó bastante bien. El alojamiento le ofrecía en alquiler completo. Venian sobre todo en grupos con niños. Los que no querían ir en carro iban andando haciendo senderismo y también tenían la posibilidad en algún momento, de subirse a un caballo, aunque solo fuera para la foto. A mí se me ocurrió que podía venir gente con sus propios caballos, por eso me puse en contacto con clubes hípicos y picaderos del entorno, sobre todo de Madrid, Segovia y hasta de Toledo. Les ofrecía una ruta guiada y después comer cordero. De estas rutas hice una cuantas y me funcionaban bien. Para ello busqué un caballo para ir de guía, sobre todo que tuviera un buen tranco de paso. Después de probar varios caballos me hice con un potro de 3 años cruzado de tres sangres se llama Horus, me resultó bastante bueno, con el que todavía después de 19 años, continúo haciendo rutas. El negocio del turismo lo tuve que vender por la crisis del 2010, pero me quedé con dos yeguas el carro y el caballo.

Hoy en día, ¿sigues montando a caballo?

Con Horus sigo disfrutando de su compañía. El no tener que ir pendiente de los clientes me ha permitido estar más pendiente de los sentimientos hacia el caballo. Es difícil de explicar cómo llegas a conectar con un animal. Muchas veces sabía cuando estaba de buen o mal humor y sin guiarle con las riendas intuía donde íbamos a ir ese día. En esa época montaba casi todos los días. Me puede permitir montar sin castigo, solo con la cabezada de cuadra, ahora mismo por circunstancias y sobre todo por las prisas, todo el trabajo que qué hice de confianza lo he perdido y creo que por cierto abandono. Horus se ha revelado en mi contra y le cuesta responderme al bocado, además ha cogido querencia las cuadras. Por eso, yo creo que la doma a base de confianza y buen trato funciona mejor que eso de el sometimiento y el castigo. Bueno... y poco más, sigo montando siempre en busca de pequeñas aventuras. Una vez al año estoy deseando que pongan una fecha, para juntarme con unos buenos amigos y buenos jinetes para hacer una ruta de larga distancia y seguir valorando lo que nos aportan los caballos como vehículos y compañeros de aventuras.
 










domingo, 19 de diciembre de 2021

viernes, 17 de diciembre de 2021

Entrevista a Mariano Aladro (Boceguillas)


 
Mariano Aladro con orígenes en Sepúlveda y Boceguillas es uno de los aficionados populares entre los caballistas de nuestra zona de Segovia. Habitual de los encierros de toros a caballo, aprovecha las ocasiones que puede para apuntarse a las rutas y paseos que se presentan.


Mariano, bienvenido a las entrevistas del blog. Gracias.

Como solemos preguntar, ¿cuándo y cómo te iniciaste en los caballos? ¿qué fueron antes los toros o los caballos?


Los caballos, los caballos. Cuando tenía unos doce años me subí a un caballo para ayudar a un amigo a cuidar unas vacas en el prado en San Miguel de Bernuy, donde yo nací. Lo pasé muy bien durante un par de veranos, pero no fue hasta pasados unos años que aterricé en el mundo de los encierros de la mano de Víctor. Mi primer encierro fue en Cantalejo a mediados de los 90, a lomos de Poli, uno de los mejores caballos que ha tenido Víctor. Mi siguiente encierro fue unos años después en Cabezuela montando a Lucas. Aquello fue memorable, no había manera de parar a ese caballo porque para él era su primer encierro y yo carecía de experiencia y conocimientos para gobernarle, pero fue una experiencia muy emocionante que marcó un antes y un después en mi relación con los caballos y con los toros.

¿Qué buscas cuando montas?

Son distintas las sensaciones dependiendo de la actividad que realizo montando a caballo. Por un lado me siento profundamente relajado cuando disfruto de los distintos paisajes que nos ofrece cada estación en el monte de Boceguillas. Siento mucha emoción y una tremenda descarga de adrenalina en los encierros, y sobre todo, sea cual sea la actividad, la compañía de los amigos que comparten la afición del caballo conmigo es sin duda un valor añadido, ya sea en los almuerzos matutinos o en las largas rutas veraniegas.

¿Y sobre tu montura, el Morante, que te gustaría decir ?

Buen ejemplar, tiene chispa, un galope cómodo, es rápido, ágil, tiene manos firmes y me hace sentir muy seguro. Sólo me gustaría poder pasar más tiempo con él para intentar recuperar la valentía que demostraba hace un tiempo.

Tienes la fortuna de estar en la cuadra de Victor Martín en Boceguillas, ¿qué nos puedes contar sobre esta cuadra?

Es un poco mi casa también. A Víctor se lo debo todo. Es un proyecto que se inició modesto y que ha ido avanzando poco a poco. Estamos consiguiendo convertirla en una de las mejores instalaciones equinas de la comarca. Los caballos están muy bien atendidos, tienen rutinas de comida tres veces al día, espacio para ejercitarse y hasta un caminador para esos momentos del año en que más necesitan estar activos, además de limpieza, libertad y cobijo. En cuanto a los caballos, buenos ejemplares, algunos muy válidos para los encierros y otros perfectos para los niños e inexpertos. La cuadra tiene la versatilidad ideal para que podamos disfrutarla lo máximo posible.

Como socio de la Asociación, ¿qué te gustaría proponer?

La dirección actual de la Asociación está haciendo bastantes propuestas interesantes. Todas las que fomenten la afición del caballo en nuestra comarca son bien acogidas por mi parte.










viernes, 10 de diciembre de 2021

Entrevista a Carmen Mansilla (Grajera)


 
Desde Trefacio en Sanabria a Segovia. Carmen Mansilla de 25 años se instaló en Grajera, tras culminar su preparación de Técnico Deportivo de Equitación nivel II en la Hipica Eresma y realizando las practicas en la escuela Aequima en Espirdo. Estudiante de ganadería, auxiliar de veterinaria y peluquera canina, desde pequeña ha estado vinculada con el mundo de los caballos. Actualmente forma parte del equipo del Centro Ecuestre La Hípica en Grajera y está domando sus primeros potros.


Gracias por atender esta entrevista, Carmen.

Gracias a vosotros por contar conmigo y por acogerme tan bien en vuestras tierras.

¿Cómo fueron sus inicios en el mundo de los caballos?

Bueno puedo decir que casi me subí encima de un caballo antes de aprender a andar.

Desde muy pequeña lo mío ha sido pasión por los animales y por suerte he tenido unos padres que me han apoyado y me han permitido tener diversidad de animales en casa.

De muy pequeña montaba con mi hermano en los caballos de unos amigos que nos dejaban pasear un rato. Con 3 años todos los fines de semana iba a la Hípica de Pedrazales en Sanabria. Allí sobre todo salíamos de ruta al campo, nos enseñaban a prepararlos a cogerlos en el prado… Pasábamos todo el día allí trasteando.

Con 8 años mis padres me regalaron mi primera yegua, me acordare toda la vida de esa sorpresa, de repente vi un van y no podía creer que era para mi. Mi padre abrió la puerta y ahí estaba una yegua árabe, castaña y con unos cuantos años, pero con mucha fuerza, venia de retirarse del rejoneo, era preciosa, según bajó ya tenia el nombre perfecto para ella Campeona. Realmente esa yegua me hizo llorar mucho, todos los días me ponía a prueba y yo era muy pequeña pero conseguí hacerme con ella y el vinculo que establecimos fue realmente especial. Por desgracia tuvimos un accidente trágico y nos dejo.

Después de esto me plantee dejar los caballos, tenia 11 años, probé muchos caballos y ninguno la igualaba, hasta que la potra que estaba criando fue domada, teniendo de nuevo mala suerte y con otro final trágico.

Tuve un parón grande con los caballos, después, volví a juntarme con gente del mundo del caballo y decidí tener otro para ir a trabajar con el ganado o de romería. Este es Beefeater el que actualmente está en Trefacio.

¿Y tu proceso de aprendizaje?

Bueno, hasta los 22 años el aprendizaje ha sido autodidacta sobre todo, montaba “a lo loco” por el campo, sin ningún tipo de directriz.

Un día decidí cambiar mi vida, entonces me fui a hacer las pruebas a Madrid de Técnico de Equitación, sin haber entrado nunca en una pista, ni haber saltado. Total que tenia que perder, solo sabia mantenerme encima del caballo.

Por sorpresa entré en el técnico y me fui a vivir a Segovia para empezar el ciclo en la Hípica Eresma, y después realice las prácticas en Aequima, dirigida por César de la Fuente que me dio un gran empujón en la decisión de dedicarme al mundo del caballo, agradecerle enormemente todos los conocimientos que me aporto en la temporada que estuve en su casa, tanto a el como a todo su equipo.

Cuando iba a examinarme del nivel II, mi primera idea era hacerlo por la rama de rutas a caballo y turismo pero, gracias a mi profesor de cross que creyó en mi y me presiono para presentarme a disciplinas olímpicas, actualmente soy técnica de equitación nivel II en disciplinas olímpicas.

En las primeras practicas conocí a Ángel, mi entrenador y pareja, gracias a el estoy en el punto que estoy en el mundo de la equitación. El es un entrenador muy estricto y eso hace que quiera superarme día a día, amando cada día más la equitación.

Ahora mismo mi objetivo es entrenar caballos, competir las disciplinas de doma clásica y vaquera, domar potros… en resumen crecer en el mundo del caballo.

¿Nos podrías contar tu experiencia en la doma de tu primer potro?

Mi primer potro fue una sorpresa enorme que me dieron en La Hípica.

Todo empezó porque Ángel y yo compramos dos potros al destete en La Yeguada de Los Pepes. El objetivo es domarlos cuando yo termine el grado superior de ganadería. El pensó que podía ir cogiendo experiencia antes, entonces un día entro en La Hípica y de repente me encuentro una cuadra llena de lazos, para mi sorpresa ahí estaba Séptimo, un potrito español de capa negra y largas crines, una monada.

Ahora mismo Séptimo y yo hemos aprendido de 0 todo, ramalear, dar cuerda, subirme en él las primeras veces y continuar su doma. Es el mejor potro con el que he podido aprender porque tiene un carácter de 10, no se queja de nada, deja que le haga de todo, y encima que soy peluquera canina, con esas crines, nos pasamos haciendo miles de peinados diferentes, la verdad que tiene ganado el cielo conmigo.

Cuando domas tu primer potro lo primero que te encuentras (como en todo) es con la duda, ¿como se hace?, ¿como saldrá?, ¿lo estaré haciendo bien?, ¿que es lo que estoy buscando? ¿cual es la repuesta adecuada que me tiene que dar el potro?.

Esto se resuelve mucho cuando tienes profesionales del caballo a tu lado, como es César Águeda el padre de Ángel y Ángel que parece que lo hacen todo con facilidad.

Las sensaciones después de las dudas son los nervios que trae el miedo y la incertidumbre a la hora de acercarte con seguridad, de lo que pueda pasar, de que se bote o te atropelle.

Nunca se sabe las reacciones que pueden tener cuando empiezas a acercarles y a echarles los trastos.

De repente te llega un gran día, “lo vamos a montar”, y la primera sensación es la de no querer, la de verlo todo muy negro o de que el caballo este muy fuerte. Y vas, y como en todos los escenarios anteriores te sorprendes por que no era para tanto. La realidad es que creo que todas estas sensaciones, estas mariposillas en el estomago no se quitaran nunca.

La experiencia de la doma de un potro siempre es algo muy especial, ya que las expectativas que tienes con el siempre son grandes y siempre te ves haciendo cosas importantes con el.

La realidad es que aunque Séptimo no nos lo ha puesto difícil, vivir todo el proceso ha sido algo muy bonito. Al fin y al cabo es como verlos crecer, los ves aprender, y los ves hacerse caballos. Es algo maravilloso.

¿Qué diferencias y similitudes ves entre el ambiente ecuestre de tu zona de Sanabria en Zamora y lo que estás conociendo de nuestro Nordeste Segoviano?

La mayor diferencia que veo es que en Sanabria sobre todo los caballos que hay son para trabajo con el ganado, para rutas o para romerías, pero en general los jinetes de la zona no se interesan por la equitación que se imparte en las Hípicas, aunque tampoco hay muchas cerca y tiran por una monta de trabajo. Es normal aquí necesitamos caballos para llevar el ganado a la sierra.

En el Nordeste Segoviano puedo observar que la gente es más dada a recibir clases, que los caballos suelen ser de razas más enfocadas al deporte y la gente propone más actividades, como concursos, o clinic. Por desgracia tampoco he podido asistir a muchas actividades de este estilo porque nos ha tocado vivir la pandemia y a mi me ha pillado en mi época de cambiar de aires.

Y sobre el mundo rural, ¿que te ha sorprendido o llamado la atención de nuestros pueblos comparados con los de tu zona?

Bueno mi zona es montaña pura y dura, son pueblos pequeños con casas de piedra y vive muy poca gente. Los prados son muy verdes y hay bastante agua durante todo el año. Aquí puedo sacar mis perros sueltos y es raro que me cruce con alguien, incluso mi caballo vive libre por el monte.

En Grajera un pueblo con unas construcciones muy nuevas y muchas actividades de turismo, al principio me chocaba mucho, se me hacia raro hasta llevar el perro con correa, ver tanta gente y lo que más me choco que el rio no llevara casi agua, bromeaba mucho con la gente de aquí que todo era llano, pero la verdad es que me han acogido de una manera increíble.

Otra cosa que me llama mucho la atención es que los pueblos estando tan cerca unos de otros haya tanta diferencia de terrenos, de repente, tierras de cultivo y un poco más adelante montaña.

¿Te gustaría proponer alguna idea para fomentar la afición entre la gente joven?

Después del parón que nos ha tocado vivir, fomentaría el volver a realizar eventos, competiciones, clinic… que la gente conozca más el mundo del caballo.

Una idea es realizar jornadas de puertas abiertas en La Hípica mostrando como trabajamos con nuestros caballos y enseñando a la gente joven que esta empezando en el mundillo hasta donde se puede llegar con unos buenos entrenadores y entrenamientos de jinetes y caballos, por eso nuestros nuevos objetivos es preparar caballos de deporte.

Una parte de mi vida esta enfocada a la moda y el modelaje, y me encantaría proponer a las tiendas colaboraciones donde se muestren sus productos de forma diferente con nuestros caballos y nuestras instalaciones, en las redes sociales. Uno de mis proyectos cuando represente a Zamora en Miss World Spain estaba enfocada en la mujer rural, y me gustaría seguir llevando a cabo este proyecto y que los jóvenes participen.

Este año La Hípica colaboro con una nueva marca innovadora de ropa fabricada con materiales totalmente sostenibles llamada LIO STUDIO, el catalogo de otoño se realizo en nuestras instalaciones y con nuestros caballos y el resultado fue impresionante, publicándose en revistas importantes de moda como Glamour o holafashion_es entre otras, os invito a que lo conozcáis.

Si estamos unidos nos podemos conocer todos y hacer crecer nuestros negocios.

Os invito a todos a que nos propongáis ideas innovadoras y promover el mundo del caballo en la zona. Cualquier duda o idea que os surja, por tonta que parezca, si nosotros podemos ayudaros mandárnoslas al Instagram de la Hípica (@la.hipica).

Para finalizar muchas gracias de nuevo y alertaros que la nueva amazona de la zona viene con nuevos proyectos, pero… los iré desvelando poco a poco.

 





 

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jueves, 2 de diciembre de 2021