Esta noche a las 00:10 horas ha nacido el potro Gericó de Riaza. Los orígenes de este potro de la Yeguada Riaza son excepcionales. Por parte de la madre es hija de Gervantus y Granus. Por parte del padre es hija de Ephebe for Ever, caballo olímpico de la selección francesa, hijo de Goloubet A., fefe de raza en el studbook del Silla Francés.
viernes, 5 de junio de 2015
Concurso de doma y salto en La Hípica día 14 de junio (Grajera, Segovia). Información detallada
El día 14 de junio de 2015, se celebrará el concurso de equitación de la Liga interclubs en el Centro Ecuestre La Hípica en Grajera (Segovia).
La Liga interclubs se trata de certámenes sociales organizadas por hípicas de la zona. Cada jornada cuenta con gymkana, doma y salto. Normalmente, para presentarse, previamente habrá que haber entrenado la/s pruebas a las que se presenta cada jinete o amazona. Las hípicas participantes en la Liga son:
- Cuadra Garel de Burgo de Osma (Soria)
- Yeguada Riaza (Segovia)
- Centro ecuestre La Galinda (Burgos)
- Centro ecuestre La Hípica de Grajera (Segovia)
La Gymkana consiste en pasar una serie de puertas numeradas manteniendo el caballo al trote o al paso. El que haga el recorrido en menos tiempo gana. Si el caballo sube a galope, el jinete es eliminado. Es una prueba para jinetes que están empezando.
La prueba de Doma tiene tres niveles. Cada nivel se corresponde con una reprise (un ejercicio fijado) que hay que ejecutar, combinando diversos ejercicios al paso, trote y galope. Para presentarse a esta prueba hay que entrenar la reprise correspondiente, estandarizadas por la Real Federación Hípica Española. En cada Jornada, un juez de la Federación puntúa a los binomios, entregando el resultado de la prueba, con los fallos o puntos a mejorar del jinete y/o caballo, por escrito. Las reprise correspondientes a los tres niveles son:
Infantil preliminar (ver vídeo de una reprise en el Campeonato de España)
Final caballos de 5 años (ver vídeo Campeonato de Lusitanos 5 años)
Promoción 3: Ponis preliminar (ver vídeo)
La prueba de Salto consiste en franquear a caballo un recorrido de varios obstáculos construidos con barras, sin cometer ninguna falta ni de rehuse ni de derribo. A los dos rehuses o derribos, el binomio queda eliminado.
La gymkana y doma se hacen por la mañana. Tras la comida se realiza la prueba de salto.
Información práctica
- La preinscripción se hace a través de las hípicas participantes. Es necesario reservar la comida.
- Horario: 9:30 - 14:30 gymkana y doma. 17:00 - 19:00 salto
- Precio inscripción y comida: 10€ inscripción y 10€ comida
- Dirección: Ctra. De Fresno, s/n 40569 Grajera Segovia
- Como llegar
jueves, 4 de junio de 2015
Cartel: TREC en Fresno de Cantespino (4 jul 2015)
Caballistas del Nordeste, aquí tenemos el cartel del TREC que organizamos el día 4 de julio en Fresno de Cantespino. Iremos publicando más información en los próximos días. Pedimos vuestra colaboración en la difusión del evento. Si necesitáis carteles, podéis bajar la foto, insertarla en Word u Office para imprimir copias en din A3 o solicitarnos carteles impresos.
lunes, 1 de junio de 2015
Fiesta del Esquileo: exhibición de carrousel y concurso hípico en Riaza (13 de junio)
La Fiesta del Esquileo de Riaza
Este año se celebrará la novena edición de la Fiesta del Esquileo en Riaza, organizada por la Asociación Cultural "El Rasero" y el Ayuntamiento de Riaza, el sábado 13 de junio en el parque municipal "El Rasero", a partir de las 11:30 horas. A lo largo del día habrá varias exhibiciones de esquileo, mercado tradicional, actuaciones y exposición de ganado.
Por la tarde se celebrará en El Rasero una exhibición de carrusel a caballo, un concurso de salto con dos niveles (0,9 y 1,1 metros) y una prueba de potencia (salto de altura a caballo), organizados por la Yeguada Riaza dentro de los festejos del Esquileo. La exhibición está abierta a todas las hípicas de la zona.

Un poco de historia
Riaza, pueblo del nordeste segoviano de gran tradición ganadera, contaba con un lavadero de lanas y una fábrica de paños, que junto al paso de la Cañada Real Soriana hacía de la oveja y sus productos el motor de vida de sus habitantes.
Se denomina esquileo a la acción de cortar la lana de los animales. Es una actividad que durante largo tiempo supuso una fuente de ingresos importante en la economía de Riaza donde había varias familias comerciantes de lana de buena parte del nordeste segoviano. La campaña del esquileo empezaba a finales de abril o principios de mayo hasta San Pedro (29 de junio). Era un trabajo muy duro en el que durante toda la jornada se tenía que estar agachado y las cuadrillas de esquiladores no descansaban durante los dos meses ningún día.
Hasta la década de 1930 se esquilaba a tijera. Eran unas tijeras alargadas y estrechas de hierro con las que se iba cortando la lana haciendo un dibujo llamado a cordón por ser este el dibujo que quedaba en las ovejas. Se empezaba la jornada sobre las seis de la mañana se tomaban unas copas de anís y ya estaban preparados para esquilar, previamente las ovejas han sido encerradas en el bache (sitio en donde se encierra el ganado, para que sude antes de esquilarlo), los esquiladores se ponían en un recinto contiguo al del bache y los trabadores se encargaban de sacar las ovejas, trabarlas y acercarlas a los esquiladores. Los trabadores no forman parte de las cuadrillas y son los propios amos del ganado, sus pastores u hombres que se encargaban de buscar los que realizaban este trabajo. Se cogía a la oveja de una de las patas de atrás y se sacaba del bache al lugar donde iban a ser esquiladas, allí se tumbaban en el suelo, se cogían los dos patas delanteras y se ponían juntas y luego las de atrás, una a cada lado y con la traba (cuerdecillas hechas con hilo de sisal), se ataban. Eran los caberos los que empezaban a esquilar las ovejas sacando los cabos y continuaban los esquiladores con las máquinas movidas gracias a los chicos que le daban al manil, tanto los unos como los otros se ponían las ovejas entre las piernas para poder manejarlas mejor, esto hacía necesario que se pusieran unas polainas para no mojarse ni ensuciarse tanto, los esquiladores a la vez que iban quitando la lana de las ovejas y mojaban el peine en un caldero con agua para que saliese mejor la lana.
Eran también los ganaderos o sus pastores los encargados de recoger la lana y de marcar el ganado. La lana se recogía según se iban esquilando las ovejas y se hacia en bellones que luego eran vendidos, aunque no todos, ya que la mejor lana se guardaba para casa y una vez que estaba bien lavada se dejaba secar y se esmotaba (quitar las motas de suciedad a la lana ), para luego hacer entre otras cosas los colchones que utilizaban para dormir. Las ovejas se marcaban con pez hirviendo, cada ganadero tenia una marca hecha de hierro, que normalmente solían ser las iniciales del nombre, esta marca de metía en un caldero con pez y luego se ponía sobre la oveja. Esto se hacia una vez esquiladas todas las ovejas.
Se esquilaban una media de 50 ovejas diarias y se cobraban 3 perricas que equivalía a 15 céntimos por oveja. Era un trabajo que normalmente pasaba de padres a hijos y eran los chicos que iban a darle al manil los que continuaban con el trabajo de esquilar, iban un año a darle al manil y otros dos años estaban aprendiendo a esquilar. El primer año no cobraban nada y los años siguientes hasta que empezaban a esquilar cobraban una cuarta parte de lo que habían ganado los esquiladores. El primer año que un chico empezaba ya a esquilar, cuando terminaba la temporada del esquileo, tenía que invitar a toda la cuadrilla a una merienda.
El esquileo era un acontecimiento que se celebraba en las familias que tenían ganado lanar cuando venían los esquiladores. Para tal ocasión se preparaba carne de oveja o cordero porque era una comida especial.

La ruta del Almanzor y la pasión de viajar a caballo
Siempre me gustó montar a caballo.
Había montado en la niñez, pero después, los problemas, el cada día, el criar y el medrar, consiguieron que casi me olvidara de ello.
Entonces un amigo vino con un planazo: nos íbamos a unir a un grupo de jinetes que venían haciendo “La Ruta de Almanzor”. Se trataba de una recreación del último viaje del caudillo moro. Un viaje a caballo desde La Rioja hasta Medinaceli.
Nos apuntamos cuatro amigos con tres de nuestros hijos y resultó una experiencia muy divertida. El grupo disponía de disfraces y a la entrada de los “moros” en los pueblos, nos esperaban los vecinos y las autoridades locales, que nos recibían y agasajaban con notable hospitalidad.
Poco tiempo después, volvíamos de cazar en Burgos y casualmente vimos un picadero que anunciaba rutas a caballo. Mi amigo y yo nos miramos y no fue necesario hablar. Entramos, charlamos con el encargado y nos contó cosas que a ambos nos convencieron. Terminaba la primavera y a lo largo del verano nos organizamos para empezar a montar con el inicio del curso escolar.
Salíamos al campo cada domingo. Paseo, almuerzo al aire libre y regreso. A veces salíamos solos, pero pronto se nos unieron otros devotos de queso, chorizo y bota de vino.
En nuestras salidas comenzamos a familiarizarnos con el entorno. Inicialmente tomábamos grandes puntos de referencia, pero poco a poco comenzamos a reconocer sendas, veredas y trochas.
Mientras todo esto ocurría, íbamos asentando nuestros conocimientos hípicos, desde el simple manejo a pie, hasta la equitación que cada uno llevábamos dentro, pasando por la resolución de problemas cotidianos cuando uno viaja a caballo: una herradura arrancada, una rienda o una ación que se rompen, o incluso recuperar un caballo que escapa en un descuido del jinete.
Las distancias recorridas se iban incrementando paulatinamente. Ya no era suficiente montar dos o tres horas, queríamos más.
Y de algún lugar brotó una idea que nos hizo soñar, sufrir y disfrutar a partes iguales: Íbamos a cabalgar “El Camino de Santiago” en su versión sanabresa !
Pero eso… es otra historia.
Almanzor itinéraire et la passion de voyager à cheval

J’ai toujours aimée monter à cheval.
J’avais montée pendant l’enfance, mais après, les problèmes quotidiennes, le devenir de jour , le fait d’élever mes enfants et les inquiétudes professionnelles, en fin, la vie, m’ont fait presque oublie.
Alors, un ami me proposa un bon plan : Nous allions rejoindre un groupe de personnes que était en train de faire «La route de Almanzor».
Il s’agit d’une recréation du dernier voyage du chef militaire arabe. Un voyage à cheval depuis La Rioja jusque à Medinaceli à Soria.
Nous prenions part quatre amis avec trois enfants, et cela tut une expérience très amusante.
Le groupe portait des d’déguisement et a la arrivée des « mores » aux villages, nous étions recru pour les habitant et les autorités locales avec une grande hospitalité.
Peu après, nous revenions de chasser à Burgos et pour surprise un haras que faisant la publicité de routes à cheval.
Mon ami et moi croisons le regard et il n’était plus de dire un mot.
Nous acheminions nos pas vers l’intérieur et après avoir inter changer quelques mots avec le responsable, nous nous sentions complétement convaincu.
Fini le printemps et pendant le été, nous nous organisons pour commencer à monter avec le début de l’année scolaire.
Nous allions à la campagne quelque dimanche. Promenade, déjeuner a plain ciel et retour. Certaines fois sortions seuls, mais bientôt nous rejoignissent outres dévots du « chorizo », fromage et bon vin.
Dans notre sorties nous commençons à nous familiariser avec l’environnement. Initialement nous prendrions grands points de référence, mais, progressivement nous étions capables de reconnaitre les sentiers, les chemins et les écartements.
Pendant que tout avait lieu, on y allait fixer nôtres connaissances hippiques : depuis le simple maniement au pied, jusque-là équitation que chacun avait à l’intérieur, passant pour la résolution des problèmes habituelles quand voyages à cheval : remplacer un fer à cheval, une rêne casse, ou récupérer un cheval échappé pour inattention du cavalier.
Les distances que nous parcourions étaient de plus en plus grandes. Ce n’était plus suffisant deux ou trois heures de dédication, nous étions assoiffes et avions besoin de plus.
Une idée efflora de quelqu’un, cela nous faisant souffrir, rêver at a la fois jouir a parts égales: nous allions faire « El Camino de Santiago » depuis Sanabria.
Mais cela… ça fait partie d’une autre histoire.
Almanzor route and passion to travel on horseback

I always liked horseback riding.
I had ride during my childhood, but the daily problems, the fact of raising my kids, and my professional expectations, almost made me forget about it.
Then, a friend came with a great proposal: We were going to join a group of people that were doing “La ruta de Almanzor”.
It was a recreation of the last trip of this chief –warrior, from La Rioja to Medinaceli.
Four of us and three kids got enrolled and it resulted in a very amazing experience. The group had some costumes and, when entering the villages, we were received by the habitants and local authorities with great hospitality.
Short time after, we were driving back from a hunting trip at Burgos and we saw an advertisement announcing horseback riding routes. My friend and I looked at each other and it was not necessary to say a word. We entered the place, talked for a while with the person in charge and we felt convinced.
Spring had finished and during the summer we organized things in order to start riding at the beginning of the school in September.
We went out each Sunday. Some riding, a delicious lunch in the open field, and back to the stable. Sometimes we went out by ourselves, but soon other devotes of cheese, sausage and wine joined us.
During our rides, we began to familiarize with the environment. Initially we took big spots as a reference, but little by little we start recognizing trails and cattle paths .
While all of this was happening, our knowledge was settling down. From the simple on foot handling, to the riding inside everyone, passing by the resolution of common problems when you travel by horse: replacing a horseshoe, a broken rein or even recovering a horse escaped due to a rider oversight.
The distances were growing day by day. At that time, two or three hours riding was not enough, we needed more.
At that moment, someone brought an idea that made us dream, suffer and enjoy at the same proportion: We were going to do “El Camino de Santiago” from Sanabria.
But this is… another story.
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